27 jun 2013

CAPÍTULO VI :Siglo XVII en Europa y América

EL ARTE EN EL SIGLO XVII

EL ARTE EN EL SIGLO XVII: EL BARROCO

Abarca todo el siglo XVII y parte del XVIII. Contrasta con el renacimiento y se caracteriza por lo irregular y lo complejo que es. Constituye la respuesta estética de las circunstancias religiosas (guerras de religión y contrarreforma), políticas (absolutismo) y económicas (mercantilismo).

Los arquitectos fueron requeridos por los monarcas absolutos para construir mansiones que fueran el reflejo de su enorme poder, por ejemplo, el Palacio de Versalles. El Protestantismo, surgido en el siglo anterior, se opuso al Catolicismo, dispuesto a defender sus dogmas. La Iglesia Católica mostraba una fastuosa decoración que tuvo como objetivo oponerse de forma consciente y voluntaria a la austeridad de los templos protestantes, en los que no había imágenes. Las obras de arte eran encargadas por la nueva burguesía y reflejaban un sentimiento más intimista y cotidiano (retratos, temas domésticos, flores…)

El Barroco propuso nuevos valores estéticos en los que predominaba:

1-    El movimiento, con la utilización de las formas curvas, de lo cóncavo y lo convexo. Ej. Columnas salomónicas.
2-    La luz y el color, más que el dibujo, para crear formas. Los contrastes muy fuertes entre luces y sombras.
3-    El realismo en las representaciones, con el objetivo de hacerlo de forma que emocione o sorprenda el espectador.
4-    El gusto por lo teatral y escénico. El arte barroco está lleno de simbolismos como un decorado teatral que pretende introducir al espectador en el mundo de los sentimientos y las sensaciones.
EL ABSOLUTISMO EN EUROPA SIGLO XVII
En el siglo XVII apareció la monarquía absoluta, sistema de gobierno en el que el rey centralizaba todo el poder del Estado.



El rey: autoridad suprema
La cabeza del Estado absolutista era el rey, dueño de un poder ilimitado. Era el principal responsable del reino y sus súbditos. Los monarcas absolutistas eliminaron todos los obstáculos a su autoridad; para ello limitaron las atribuciones de las asambleas de representantes (Cortes en España, Parlamento en Inglaterra, Estados Generales en Francia).
Países no absolutistas.
El absolutismo se impuso en Europa. Sin embargo, en Inglaterra y Holanda que iban a la cabeza de la economía europea en el siglo XVII, triunfaron sistemas distintos.
ABSOLUTISMO EN AMÉRICA EN EL SIGLO XVII
América fue descubierta por Cristóbal colon.
Los españoles, entre los siglos XVI y XVIII conquistaron todo el sur de Estados Unidos, la mayor parte de las Antillas, Centroamérica y Suramérica excepto Brasil, que fue conquistado por los portugueses
Los ingleses conquistaron el centro de la costa atlántica norteamericana.
Los franceses conquistaron el occidente canadiense en torno a la bahía de Hudson mientras que los rusos conquistaron Alaska.
Posteriormente, debido a sus disputas y a sus guerras, algunas regiones cambiaron de dueño, sobre todo en las Antillas y es por ello que se establecieron nuevas colonias holandesas, francesas inglesas.

LAS MONARQUÍAS
La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que el monarca (lleve el título de rey, emperador, zar o cualquier otro) tiene el poder absoluto. No existe en ella división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Aunque la administración de la justicia pueda tener una autonomía relativa en relación al rey, o existan instituciones parlamentarias, el monarca absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en última instancia o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del rey es ley). Nombra y retira a sus asistentes en el gobierno a su voluntad. La unidad de todos los poderes suele considerarse justificada por considerar que la fuente del poder es Dios y que los monarcas ejercen la soberanía por derecho divino de los reyes. No hay mecanismos por los que el soberano (que no reconoce superiores) responda por sus actos, si no es ante Dios mismo.
La monarquía absoluta se desarrolla históricamente en la Europa Occidental a partir de las monarquías autoritarias que surgen al final de la Edad Media con la crisis de las monarquías feudales y el predominio que adquiere el rey en relación a todos los estamentos.
La recepción del Derecho Romano en las universidades a partir del siglo XIII reforzó la posición de los reyes en cuanto pudieron desprenderse de la prelación teórica de emperador y papa. La teoría de que el rey es emperador en su reino y que, por tanto, tiene todos los poderes que pudieran atribuirse a los emperadores antiguos (el princeps legibus solutus) fue apoyada por los letrados, de origen social bajonobiliario o incluso no privilegiado, que sólo podrían aspirar a ascender socialmente sirviendo a los intereses de un rey fuerte.
Las monarquías de Europa Occidental entre finales de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna pueden calificarse de monarquías autoritarias, como la de Luis XI en Francia, Maximiliano I en Austria, los Reyes Católicos en España o Enrique VIII en Inglaterra. Valois, Tudor y Habsburgo fueron las dinastías que, en un juego de enfrentamientos y alianzas entre ellas, dominaron el panorama internacional; hacia dentro de sus territorios asentaron su poder en un ejército permanente, una burocracia y una Hacienda cada vez más desarrolladas, que les hacían inalcanzables para la nobleza, que empezará a ser atraída a su servicio como nobleza cortesana.
Durante el siglo XVII surgió la teoría que el soberano sólo respondía por sus actos ante Dios y, por consiguiente, era su representante en la tierra. Con ello se pretendía legitimar las decisiones y la posición del rey ante sus súbditos (teoría del Derecho Divino), excepto en España, donde, desde el siglo XVI, la Escuela de Salamanca había desarrollado una teoría opuesta: según Luis de Molina, una nación es análoga a una sociedad mercantil en la que los gobernantes serían los administradores, pero donde el poder reside en el conjunto de los administrados considerados individualmente, lo que no quita que en un par de siglos después se adoptase la idea generalizada.
Con la ilustración surge el concepto del despotismo ilustrado, por el cual la función del monarca era la de traer el progreso y bienestar social y económico a su pueblo por medio de reformas y la asesoría de sus funcionarios, rompiendo con el tradicionalismo de éste y entrando en conflicto con los intereses de la nobleza.
Con el advenimiento de las revoluciones francesa y norteamericana, junto con la independencia de Latinoamérica, viene la crisis de las monarquías absolutas como formas de gobierno, lo que llevó a la instalación de monarquías constitucionales o de repúblicas como formas de gobierno.
Un país absolutista muy conocido fue Francia, que con su rey Luis XIV, el Rey Sol, alcanzó el máximo exponente de esta forma de gobierno. En el Estado galo, el absolutismo se mantuvo de forma continuada durante el reinado de tres reyes (Luis XIV, Luis XV y Luis XVI; 1661 aprox. -1789).

                                                                                    LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA
Se denomina habitualmente el periodo comprendido entre 1500 y 1700 durante el cual se establecen los fundamentos conceptuales e institucionales de la ciencia moderna.
Se considera revolución científica a todos aquellos episodios de desarrollo no acumulativo, en que un paradigma antiguo es reemplazado completamente o en parte, por otro nuevo, incompatible.
En lo que a conceptos, el elemento central de la Revolución Científica es el abandono de la visión cosmogónica en la que la Tierra ocupaba el centro del Universo (sistema geocéntrico de Ptolomeo) y de la física aristotélica, por una en la que los planetas se mueven en torno al Sol (sistema heliocéntrico), una idea que, aunque también habían considerado algunos antiguos (Astiarco), fue introducida con detalle por Nicolás Copérnico.
CONSECUENCIAS
Las consecuencias de la revolución científica, de la que Galileo y Newton fueron sus máximos exponentes, pueden dividirse en tres grandes grupos: consecuencias metodológicas, filosóficas, y religiosas:

Desconfianza ante las "intuiciones" ingenuas del sentido común como intérprete de la realidad. Se incrementa el valor de la observación y de la experiencia y la necesidad de la verificación empírica. Los sistemas puramente especulativos, como construcciones mentales deducidas a partir de unos principios universales no discutidas, ceden el paso a hipótesis de trabajo basadas en la experiencia y sujetas a una revisión continua.
Nuevo criterio de verdad.
La deducción, que había reinado desde Parménides, cede el trono a la inducción. Galileo la práctica, y Bacon acomete la tarea de justificarla teóricamente y de elaborar su metodología, de forma que constituya el nuevo instrumento (Novum Organum) de la ciencia en sustitución del Órganon aristotélico.
La expresión de la realidad se matematiza. La ciencia moderna desea predecir con exactitud los fenómenos, y para ello necesita conocer las leyes físico-matemáticas que los rigen.
Cada rama de la ciencia se independiza de las otras (aunque aproveche indirectamente sus avances).
Se derrumba la autoridad de Aristóteles. Se ve que Aristóteles se equivocó al afirmar el sistema geocéntrico de esferas, la incorruptibilidad de los astros, el cese del movimiento cuando cesa la causa, etc. El desprestigio de Aristóteles aumentó también por considerársele defensor a ultranza del método deductivo y la especulación pura.
Cambia el concepto de ciencia. Ya no interesa lo óntico, sino lo fenoménico; la realidad subyacente, sino el comportamiento aparente. Algunos científicos como Galileo y Kepler solo se interesan por establecer las leyes matemáticas de los movimientos.
Autonomía de la ciencia frente a cualquier autoridad. La última palabra corresponde a la razón, que parte de la experiencia científica y vuelve a ella para verificar sus conclusiones.
El científico moderno suprime las explicaciones pre naturales de los fenómenos físicos, y busca sólo las causas inmanentes, intramundanas.
EL RACIONALISMO Y EMPIRISMO EN EL SIGLO XVII Y XVIII EN AMÉRICA Y EUROPA
EL RACIONALISMO (del latín, ratio, razón) es una corriente filosófica que se desarrolló en Europa continental durante los siglos XVII y XVIII, formulada por René Descartes , que se complementa con el Criticismo  de Immanuel Kant , y que es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo.
El EMPIRISMO Es una teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia, ligada a la percepción sensorial, en la formación del conocimiento. Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo conocimiento, no sólo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido. surge en la Edad Moderna 
En la Antigüedad clásica, lo empírico se refería al conocimiento que los médicos, arquitectos, artistas y artesanos en general obtenían a través de su experiencia dirigida hacia lo útil y técnico, en contraposición al conocimiento teórico concebido como contemplación de la verdad al margen de cualquier utilidad.
EMPIRISMO EN AMÉRICA
Está representado por las tradiciones y creencias ancestrales aún se mantiene.
RACIONALISMO EN AMÉRICA
Se estableció a raíz del descubrimiento de América por la influencia de los españoles quienes conquistaron América del Sur  a diferencia de América del Norte que fue colonizada por los europeos nórticos.
EMPIRISMO EN EUROPA
Fue permanente hasta la época de los alquimistas y el período de adquisición criticó a los alquimistas y los empíricos ya que le daban fama de brujos.
RACIONALISMO EN EUROPA
Comenzó desde finales del siglo xiv con el descubrimiento  de técnicas de navegación, técnica agrarias, y técnicas industriales.

LA ILUSTRACIÓN
La Ilustración fue una época histórica y un movimiento cultural e intelectual europeo –especialmente en Francia e Inglaterra–que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces.
Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo.


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